¡Hoy huele a otoño, qué frío!
En esta ciudad de viento y sol, sólo hay 3
estaciones: invierno, verano y la estación de tren....pasamos de verano a
invierno en 24 horas.
Hoy el tranvía está más vacío que de costumbre, intuyo que por la
hora, es más tarde que el resto de días.
Está falta de gente, de ruido, de bullicio hace el silencio de paso al chirriar de las ruedas del tranvía al pasar por la vías, y como se
dice, cuando falta un sentido se agudizan otros.
Mientras el oído se aburre con tanto silencio el olfato está haciendo de las suyas....a
mi lado un hombre huele a tabaco "que mata". No se si es peor
este olor a tabaco negro insoportable, o ese olor típico de las tardes
de verano a sobaquina inaguantable....en tal caso, yo, recién
duchada, con la ropa limpia, y con el perfume también recién puesto sufro el
olor insoportable de quién debe fumar como un carretero, es un
olor fuerte a tabaco recién quemado. Ese olor a quien tiene los dedos negros de tanto practicar ese ejercicio tan insano de fumar un cigarro tras otro.
Vamos, que seguro que se ha echado
uno antes se subir al tranvía. Anda que no molesta eso también, cuando
en la parada se encienden un cigarro, olvidándose de que
esta prohibido e inhalan el cigarro como si fuera el último que se
fueran a fumar en la vida. Les da igual que esperando al tranvía haya
niños, ancianos o embarazadas, ellos agotan el cigarro hasta casi
fumarse los dedos.
¿Y qué me decís de los que cuando llega el tranvía
echan la última calada, tiran la colilla al suelo, entran al tranvía y
exhalan dentro? No hay período de tiempo más corto en el que se puedan
hacer tantas infracciones ciudadanas juntas! Eso si, el señor de mi izquierda está
muy informado. Está leyendo el periódico en su móvil. Interesante asunto, el cambio de costumbres en la lectura de la prensa con el acceso de Internet con dispositivos móviles. Pero
eso lo dejo para otro día, llego ya a mi destino.

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